El inicio del movimiento grupoanalítico en España

J.M. Sunyer

Resumen

Repaso la historia del grupoanálisis en España desde sus inicios (J. Campos, J. Guimón) hasta el desarrollo actual de la formación y su implantación en la red asistencial pública y privada.

Palabras clave

España, grupoanálisis, formación, desarrollo, historia, practica clínica.

Introducción general

La invitación a participar en este número de Contexts es atractiva, compleja y difícil. Lo primero, por divulgar el proyecto en el que muchos han estado o estamos en él desde 1976, ser una excusa para ver qué ha sucedido e, incluso, pensar hacia dónde podemos ir. Lo segundo, por requerirme una distancia emocional que permita un relato lo más objetivable posible, evitando que mi particular visión tiña excesivamente los hechos; sabiendo, además, que será imposible satisfacer o incluir a todos quienes han tejido los hilos de esta historia.

La propuesta tiene dos vertientes: escribir sobre la formación y los comienzos del GA en España. Dos ideas emparejadas y difíciles de segregar. Hay una inevitable imbricación de una con la otra: si se forma, se inicia; pero si se inicia, se forma. Han sido más de cuarenta años de trabajo, de estudio, elaboración conceptual e investigación y el resultado, más que gratificante.

Dije que era difícil. Lo es, al constatar una disociación entre dos modelos de entender el Grupoanálisis, dos filosofías que surgen —quizás inevitablemente— de los dos pilares básicos sobre los que se edifica esta conceptualización del trabajo grupal. Una de ellas más sociocéntrica con derivaciones de tipo meta psicológico buscando, eso parece, una humanización de la sociedad; la otra, absolutamente clínica, buscaba la formación y entrenamiento de profesionales de la salud que creyeran en la humanización de los servicios psiquiátricos. Dos almas —dos objetivos— que determinan recorridos distintos que dudo puedan encontrarse[1].

Intentaré describirlas aunque mi pertenencia a una de ellas dificultará el dibujo objetivo que desearía trazar. Tal afiliación hace que sólo conozca bien a quienes se encuentran en ella. Lamento no haber podido pasearme por la otra. En cualquier caso, mi intención no es excluirla sino, en la medida de lo posible, acercarme a ella.

Finalmente, mi gratitud a los que han participado en la formación y, al tiempo, pedirles disculpas por no poderles incluir a todos. Sois muchos los que habéis contribuido a tal implantación: profesionales, la mayoría anónimos, que diariamente trabajáis con población con patología grave, en contextos asistenciales complejos y hasta resistentes al trabajo grupal, y en entornos en los que resulta difícil mantener la capacidad de elaborar lo que sucede en esos grupos.

Para que el lector pueda ver las dos caras desarrollaré las dos vertientes al unísono con el deseo de que las aúne y disponga de una imagen cabal del grupoaálisis en España; o al menos, de mi visión.

Doble paternidad: J. Campos y J. Guimón

Tanto Mir, P. (2010) como Elustondo, I. (2011) subrayan la importancia de la entrada del pensamiento psicoanalítico en España en la vertebración de buena parte del desarrollo de la psicoterapia de grupo. Coinciden en que constituyó el inicio de las psicoterapias de grupo, del grupoanálisis y de las técnicas psicodramáticas en España.

Situémonos en 1958 en Barcelona, diecinueve años después de la contienda civil. Una serie de psiquiatras liderados por el Dr. Sarró se animan a organizar el III Congreso Mundial de Psicoterapia. J.L. Martí-Tusquets (1976) será su secretario. También participan J. Campos, Ruiz-Ogara y L. Montserrat.

«El tema central del congreso fue Psicoterapia y Análisis Existencial y —entre sus secciones especiales— contó con una dedicada a la psicoterapia de grupo que estuvo presidida por S.H. Foulkes y otra dedicada al psicodrama y presidida por J.L. Moreno. Foulkes organizó un simposio sobre grupoanálisis donde habló de la formación que se impartía en su unidad del Maudsley Hospital. (…) este congreso no habría sido posible sin la labor de R. Sarró que había contactado con estos personajes relevantes coincidiendo con su asistencia al II Congreso Mundial de Psiquiatría en Zúrich y al II Congreso Mundial de Psicoterapia de grupo que se celebró simultáneamente en la misma ciudad» (Mir, 2010:124)

Campos quedó totalmente seducido por Foulkes. Tanto, que «decidió marcharse a Londres para formarse con Foulkes en su unidad del Maudsley Hospital. Y fue en este momento cuando empezó el grupoanálisis en España, aunque fuera de una manera muy precaria e incipiente» (Ibídem:125).

Vuelve a Barcelona en 1963 tras haber completado su formación participando, por recomendación de Foulkes, en dos experiencias complementarias, una de psicoanálisis individual y otra en psicoterapia analítica de grupo en el Postgraduate Center of Mental Health de Nueva York. Ya en España dio varias conferencias e

«intentó introducir un enfoque grupal en los servicios psiquiátricos de la época. Así, al hacerse cargo del dispensario de Psiquiatría del Hospital Asilo de S. Juan de Dios implantó una orientación asistencial multidisciplinar integral e integrada. Fue un servicio pionero en aplicar una orientación familiar a la psiquiatría infantil y en la formación en el trabajo de profesionales con carácter multidisciplinar» (ibídem:125).

Campos fue un didacta empeñado en el desarrollo del grupoanálisis; pero no se fiaba de las formaciones regladas en tanto que podían acabar primando o reproduciendo los mismos patrones de control y aprisionamiento de la capacidad creativa propia de los institutos formativos. En efecto, en 1980 publicó un texto crítico con las formaciones psicoanalíticas señalando que «en Psicoanálisis, las rupturas epistemológicas son más peligrosas y están más severamente sancionadas que las no modificaciones técnicas» (Campos, 1980:16), recordándonos que

«si el analista se arriesga a confrontar la realidad y a aceptar que en un grupo lo que cabe hacer es grupoanálisis y no psicoanálisis (en o del grupo)[2], se impone a sí mismo una tarea que le llevará a hacer un esfuerzo teórico para conseguir comprender lo que ahí sucede y desarrollar técnicas que se traduzcan en verdaderos resultados terapéuticos. A  nivel personal lo que esto implica es encontrarse desamparado ante lo desconocido, sin otros recursos que los que le proporcionan su propio ingenio, su actitud analítica y la maduración personal que haya podido acumular en sus años de formación y de su experiencia como analista» (ibídem:17)

Paradójicamente, en otro texto en el que se habla de la formación, señala que

«los cuatro elementos fundamentales en que se basa el modelo de entrenamiento grupoanalítico:

1.- Análisis personal en grupo de un mínimo de tres años (…);
2.- Supervisión en grupo pequeño basada en la práctica de la conducción;
3.- Seminarios teórico-prácticos y de lectura en grupo pequeño, sesiones científicas conjuntas con los miembros adheridos al instituto;
4.- Sesiones científicas conjuntamente con todos los miembros y adheridos al Instituto.» (Campos, 1986:33)

En 1989 publica en Clínica y análisis grupal una interesante reflexión del estado de la psicoterapia de grupo bajo el título «el grupo, cincuenta años después…». Ahí revisa su evolución recogiendo los inicios de T. Burrow y la «confabulación del silencio» sobre su figura así como de la de Schilder, «uno de los más brillantes psicoanalistas del grupo de Viena emigrado a los EEUU a principios de los años treinta» (:115). En este texto destila una cierta decepción

«el furor terapéutico y el entusiasmo por la formación que demuestro son explicables en un joven médico recién graduado en psicoanálisis, ¿pero dónde fue a parar mi formación analítica grupal que tomé simultáneamente para evitar los efectos secundarios de la primera? Lo que me impresiona es la inconsecuencia que demuestro: a la hora de producir teoría, detrás de ese “nadie” no está un grupo o un grupo de grupos,…» (:120)

Estuvo muy entregado a la difusión del pensamiento grupoanalítico (Campos, 1986, 1988) en un terreno insuficientemente abonado para ello. En un texto posterior, (1999) entona una cierta despedida con tonos de tristeza al constatar las serias dificultades en la creación de proyectos grupales como, en este caso, una revista. Muy posiblemente concurran  muchos factores en ello, dos de los cuales son, en mi opinión, la fuerte implantación en aquellos momentos del pensamiento kleiniano, y la ausencia casi total de textos más cercanos al pensamiento grupoanalítico o, al menos, al psicoanálisis relacional.

Por las conversaciones que mantuve con J. Campos y por lo que he leído de él, no fue muy partidario de una formación reglada desde Institutos o Centros oficiales. Dudo si por propia filosofía —rebote posiblemente del período escolar— o por la influencia de Foulkes.  Sé de las perversas influencias que surgen en las instituciones. Soy consciente de ello y, en este sentido recuerdo el trabajo de Kernberg (1999) al respecto; o los de Skynner (1989), Kaes (1996), Caudill (1966). Pero también sé de la presencia del poder en todas las relaciones humanas (Elias, 2010). Creo que Campos ansiaba el desarrollo de espacios grupales muy horizontales, en los que primara la elaboración de los conflictos y no el liderazgo de alguien sobre los demás.

Pero, por otro lado, soy consciente de que la realidad asistencial exige estándares formativos lo suficientemente aceptados para que quienes trabajen como grupoanalista dispongan de las credenciales que los acrediten. Tales son, por ejemplo, las que demanda la FEAP (filial española de la EAP). Sé que mi filosofía, mucho más próxima a Guimón, chocaba con la de Campos; lo que quizás me privó de obtener más enseñanzas del primer —y creo que único— español formado directamente de Foulkes.

Juan Campos contó con el apoyo y ayuda de dos personas que, a mi parecer, fueron su sostén personal y contribuyeron al desarrollo conceptual, una, y práctica la otra: Hanne Campos y Pere Mir.

La primera, fue su mujer. Grupoanalista formada en Londres es una persona con una significativa capacidad para pensar y repensar el fenómeno grupal. Participó en la organización de Workshops (Castelldefels en 1980 y Cestona (1981), y coparticipó en varios de los simposios de la SEPTG y de la AIPG. En junio de 1989,  J. Campos crea en Barcelona un grupo denominado «Grup d’Analisi Barcelona» en el que participan la propia Hanne, S. Jover, P. Mir, J. Mª Ayerra (que abandonará al poco) M. Martínez e I. Admetlla. Este grupo colabora intensamente con la SEPTG y otras organizaciones.

Tengo para mí que Hanne fue un significativo referente filosófico para Juan posibilitándole no solo profundizar sobre sus ideas sino crear nuevas. Un ejemplo es su texto «Teorías de grupo como contexto de la psicoterapia de grupo en particular y del trabajo grupal en general» (Campos, H. 1988) o el publicado con él en 2007. Creo que ella y Juan constituían un tándem conceptual – filosófico muy significativo.

La segunda persona fue P. Mir. Sin él no habría sido posible buena parte del desarrollo conceptual grupoanalítico basado en la obra de Foulkes de quienes posteriormente se formarán bajo los auspicios de la Fundación OMIE. No es alguien a quien le guste subir a la palestra, pero su paciente y constante labor, su total discreción y, al tiempo, su compromiso con el grupoanálisis, le hacen merecedor de ese lugar aparentemente secundario pero fundamental en la historia del GA en España. Su amistad y cercanía con J. Campos y su mujer, su participación en proyectos compartidos por ellos, le convirtieron en este profesional vinculado a lo grupal y con conexiones de cercanía con buena parte de los miembros de la GASI y otras asociaciones grupales como pueden ser la SEPTG, AIPG, y APAG. Participa activamente de cuantos foros grupoanalíticos puedan abrirse para poder estar al corriente de lo que el mundo del GA da de sí.

Su dedicación nos ha permitido disponer de la obra de Foulkes y Pat de Maré en español. Amén de guardar un amplio archivo de información de la historia del grupoanálisis. Su esfuerzo ha posibilitado que la mayoría de los 1300 profesionales que se han formado en este terreno hayan podido estudiar los cuatro libros de Foulkes y un extenso trabajo de P. De Maré en versión española.

Mencioné a J. Guimón[3] (Sunyer, Moneo 2015) como la segunda piedra angular de este edificio. Creo que sin su capacidad emprendedora, la mayoría de nosotros no nos podríamos calificar como grupoanalistas. Inició sus pasos como psiquiatra con J. Ajuriaguerra en Ginebra. Su formación le llevó al Instituto de neurología del Queen’s Square en Londres. Posteriormente completó parte de su formación en Nueva York conectando con la American Group Association y el Instuto Ackerman. Ya en España conectó con dos psicoterapeutas formados en el Instituto Peña Retama de Madrid, C. González y L. Yllá, a quienes convence para que se desplacen a Bilbao y contribuyan a la formación de los profesionales que estábamos ahí.

Ya Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Basurto, se encuentra ante una situación: en 1975 en el Hospital no se practicaba psicoterapia alguna, por lo que se las tiene que ingeniar para poder ofrecer una atención psicológico psiquiátrica en la que se desarrollen actividades psicoterapéuticas. De entrada creó el Instituto de Psicoterapia de Bilbao con el Dr. L. Yllá, I. Delclaux y M. Gutiérrez. A finales de ese año «se iniciaron las actividades previas a la constitución del Hospital de Día de Basurto inaugurado el año siguiente bajo la dirección de M. Sunyer[4]» (Guimón: 2010:90). Las actividades asistenciales grupales se trasladaron a Basurto enriqueciéndose con los seminarios experienciales impartidos por Pacho O’Donnell de Buenos Aires, W. Schindler de Londres y O. Silverstein y Nina Fieldsteel de NY, etc.

El interés por formar a profesionales de la salud en el ámbito de la psicoterapia facilitó que el Dr. Guimón entrara en contacto con J. Campos y, posiblemente a partir de él, con Fernando Arroyabe[5] —un colombiano instalado en Inglaterra y persona muy vinculada al Instituto en aquellos momentos—. En estas circunstancias y posiblemente tras hablarlo con él, Juan y Hanne Campos organizaron un primer seminario intensivo en Castelldefels (Barcelona) en 1980 bajo el título «Introducción al Grupoanálisis de S.H. Foulkes». Algunas personas de Bilbao estuvieron presentes. «Éste fue un workshop de carácter residencial intensivo y estuvo organizado bajo el patrocinio del Institute of Group Analysis de Londres (H. Campos, 2021). Tras el éxito y los apoyos de F. Arroyabe y el de M. Pines, se organizó en 1981 otro encuentro en Cestona (Navarra) en conjunción con el Institute of Group Analysis de Londres en el que también estuvieron presentes varios compañeros bilbaínos.

Involucrado en la reforma psiquiátrica de nuestro país siguiendo el modelo propuesto por Ajuriaguerra, el Dr. Guimón creó las condiciones para que representantes del Instituto de Grupoanálisis de Londres acudieran a Bilbao para iniciar el entrenamiento de muchos de los que estábamos interesados por lo grupal. Ahí, Malcom Pines, Fernando Arroyabe, Ana Mª Patalán, Mario Marrone, iniciaron el desarrollo de lo primero con el título de post-grado emitido por la UPV y que posteriormente fue la formación avalada por la Universidad de Deusto con el título de Máster en Psicoterapia Analítica Grupal.

«El curso se llevó a cabo según dos modalidades: una de ellas como Introducción al Trabajo Grupal, programado cada viernes por la tarde en dos sesiones de 90 minutos durante 32 semanas y la otra, una serie de seminarios, ofreciendo cada uno de ellos una experiencia de 18 horas, los tres últimos días de la semana, cuatro veces al año[6]. Desde entonces el curso se ha llevado a cabo anualmente con el formato semanal en Bilbao. Cuando se iniciaron los programas en Barcelona y Ginebra se eligió el formato en bloques[7].

El crecimiento de nuestros programas creaba escisiones en la Fundación OMIE, lo que provocó que alguna persona significativa decidiera poner en marcha, en contra de la opinión de los demás, un programa paralelo con fondos del Gobierno Vasco. Para ello contó con formadores ingleses del “Institute of Group Analysis” que hablaban español. Eso generó un serio conflicto (…) sin embargo, ese experimento rival fue decayendo hasta desaparecer años después». (Guimón, 2010:92)

Como era previsible, también comenzaron a surgir tensiones entre el IGA de Londres y el equipo de formadores bilbaínos.

«Por entonces, el representante del Institute of Group Analysis sugirió que el programa estuviera bajo su responsabilidad directa por delegación del comité de formación de los programas europeos que se había creado en Londres. Este plan no fue bien recibido por algunos de los formadores locales, quienes presionaron al comité local para que no aceptara la iniciativa. En aquella ocasión recorrimos el mismo camino de “autonomía” que otros centros de formación que fueron creados en Europa en las mismas circunstancias y juntos pasamos a formar parte de la European Group Analytic Training Institution Network (E.G.A.T.I.N.). A pesar de la gratitud de los nuevos institutos de formación europeos hacia la organización de Londres, entre todos nosotros prevalecía el deseo de independencia de una Gran Bretaña “colonialista”. (ibídem:92-3).

Coparticipó de la creación de EGATIN siendo, si no recuerdo mal, su primer secretario[8]. En consecuencia, se creó el Instituto de Grupoanálisis de la Fundación OMIE. E igualmente, lideró la creación de la Asociación de Psicoterapia Analítica Grupal[9] —no grupoanalítica como subrayara, quejándose, J. Campos, (2005:46)— para favorecer que sus miembros pudieran ser reconocidos  como psicoterapeutas por la FEAP filial de la European Assotiation or Psychotherapy (EAP).

Otro aspecto relevante del trabajo de J. Guimón fue el desarrollo de las Comunidades didácticas. Como consecuencia de la aparición de numerosos centros formativos en toda Europa y ante las dificultades de establecer ritmos formativos semanales estas sesiones fueron sustituidas por la formación en Bloques. Así, «en 1990 se inició la formación en bloques en Barcelona a diferencia de la que se realizaba en Bilbao que, por aquel entonces seguía un programa semanal». (Guimón 2004)

A su rebufo, muchos compañeros sostuvimos su iniciativa, entre ellos J.Mª Ayerra; J.L.López Atienza; K. Totorika (en Bilbao) y posteriormente A-L. Fredenrich (en Ginebra). Todos aportamos nuestros esfuerzos, ganas de aprender y disponibilidad en las iniciativas que Guimón puso en marcha en España y Suiza[10].

Señalaré cuatro aspectos que resaltan de su iniciativa: formación y formato formativo, la creación del Instituto de grupoanálisis, el surgimiento de APAG y otras formaciones complementarias.

a) La formación[11]

Tras estos inicios que inicialmente contaron con el apoyo académico de la Universidad del País Vasco, se decidió buscar otra institución que posibilitara una mayor agilidad en la gestión del curso y se aviniera más fácilmente a los criterios formativos que bebían directamente de EGATIN. Se optó por la Universidad de Deusto (Bilbao) que con todas las facilidades y apoyo sigue manteniendo el reconocimiento académico de la formación con el título de «Máster en Psicoterapia Analítica Grupal» tras treinta años continuados de trabajo y esfuerzo. De esta forma, todos los alumnos que realizan la formación obtienen la titulación de la Universidad de Deusto[12].

La formación la iniciamos en Bilbao bajo la dirección de J. Mª Ayerra y la colaboración de J.L. López Atienza. En 1990, con la ayuda de M. Casas y A. Bulbena, nos planteamos dar la formación también en Barcelona (con la colaboración de S. de Miguel, M. Sallés, J. Gutiérrez, C. López entre otros). Eso propició que B. Trojaola, J. Grijalvo, E. González de Mendívil, E. de la Sierra junto y más adelante, E. Barón acabasen liderando la formación en Bilbao. En 2015, la Fundación aceptó mi propuesta de ofrecer la misma formación en Madrid  (con la ayuda de M. Soler, L. Granell y M. Solano) iniciándose en formato de seminarios de sensibilización y ya en estos momentos, con la misma estructura formativa que en las otras sedes.

El formato formativo

La European Group Analytic Training Institutions Network (EGATIN) recomienda que la formación abarque tres áreas fundamentales: experiencia personal en grupo (240 h.), formación teórica (160h.) y supervisión (120h.). Cuando la formación sea en bloques, el número mínimo ha de ser 6 por año formativo. Además se requiere que los alumnos conduzcan grupos en su práctica clínica.

Los requisitos formativos se cumplen en las tres sedes con la única diferencia que mientras que Barcelona y Madrid ofrecen 8 bloques formativos de fin de semana, Bilbao ofrece 10; aunque el número de horas lectivas es similar en los tres programas alcanzando las 600h formativas presenciales. En las tres sedes, además, la experiencia de grupo pequeño (entre 6 y 8 experiencias por fin de semana) se complementa por experiencias de grupo grande. Y si en las tres la filosofía que impera es la de una «comunidad psicoterapéutico-pedagógica grupoanalítica de formato multigrupal[13]». En Barcelona y Madrid se introdujo la idea de «persona en frontera» (Sunyer, 2004) que es un profesional ajeno a la experiencia formativa y que acude como observador durante todo un fin de semana aportando, con posterioridad, su experiencia y subrayando algunos puntos ciegos del propio programa formativo.

b) Otras experiencias formativas complementarias

En Bilbao, durante los primeros años formativos, tuvieron lugar unos ciclos de  experiencias de grupo grande conducidas por J. Mª Ayerra. Consistían en series de 9 grupos grandes que se celebraban a lo largo de tres días. Asistía gran número de profesionales y en ellos los debates eran intensísimos, abordando fundamentalmente, cuestiones sociales que impregnaban la vida cotidiana de quienes vivíamos en el País Vasco. Algo similar se organizó en Barcelona; sin embargo no superó las dos convocatorias.

En Barcelona pusimos en marcha también unos espacios grupales denominados de «formación continuada» para aquellas personas que desean disponer de un espacio conceptual específico y aprovechar, al tiempo, la sinergia del curso formativo. Consisten en cuatro encuentros de fin de semana coincidiendo con el Máster y participando del grupo grande junto al resto de los alumnos que se están formando.

c) Instituto de Grupoanálisis

Creado por el Dr. Guimón en el seno de la Fundación OMIE a la par que se organizaba EGATIN, no ha tenido mucha actividad más allá de la organización de los cursos formativos y la de diversos encuentros grupales entre quienes nos dedicamos a ello. Tras un paréntesis en el que no se participó en, se reactivó su pertenencia a esa red europea en 2010 llegando a formar parte el Egatin Committee durante unos años. En estos momentos el presidente actual del Instituto es el Dr. Manuel Mateos.

La idea que subyace es la certificación de la condición de grupoanalista así como fomentar el intercambio de experiencias profesionales, la organización de lugares de encuentro y discusión conceptual, la organización de Seminarios secuenciales de profundización conceptual y establecer lazos con otros Institutos Europeos a través de EGATIN.

d) Asociación de Psicoterapia Analítica Grupal (APAG)

En 1987 con el fin de ofrecer una cobertura legal a los que se formaban en el ámbito grupal, quienes componíamos el por entonces denominado «comité de docencia» consideramos apropiada la propuesta del Dr. Guimón de crear una Asociación profesional. Su creación y puesta en marcha en un Congreso Inaugural en el que participaron más de 100 personas, coincidió con la visita de varios miembros de EGATIN a Bilbao. Tal entidad fue admitida como miembro de la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapia (FEAP) filial de la EAP. Ser de la asociación exige unos determinados estándares formativos que coinciden con los de EGATIN y la EAP. A nivel nacional existe un catálogo de psicoterapeutas de varias orientaciones entre las que se encuentra el grupoanálisis.

Consecuencias de esta formación

No es difícil deducir el impacto en España de la formación grupoanalítica en la asistencia psiquiátrica. Ya de entrada, en 1976 se inauguró el HD del Hospital de Basurto, que optó desde el primer momento por un formato grupal. Poco tiempo después se creó el Consorcio Uribe Kosta Salud Mental que, dirigido por J.Mª Ayerra y posteriormente por J.L. López Atienza, ha venido atendiendo y atiende a la población de Guetxo con programas grupales (en especial en su Hospital de día de adultos y de niños). En él, son muy importantes los grupos grandes con pacientes psicóticos y los desarrollos de los grupos multifamiliares (García Badaracco 1990, 2000)

A raíz de estas dos iniciativas, se promovió en un primer momento, unos encuentros grupales entre los equipos de Basurto y Uribe Kosta al que luego se fueron añadiendo otros HD del resto del País Vasco. Y fue el embrión para organizar anualmente unas Jornadas estatales de Hospitales y Centros de día. A dichos encuentros grupales acudían representantes de buena parte de los HD y CD de toda la geografía nacional. E incluso se llegó a editar un libro tras las V Jornadas.

La presencia de la psicoterapia de grupo es hoy una realidad en buena parte de los dispositivos asistenciales psiquiátricos de toda España. En buena medida porque el 93% de los alumnos son psicólogos clínicos o psiquiatras, un 4% personal de enfermería, un escaso 1,5% asistencia social y el resto, o pedagogos o sociólogos. El 95% trabaja en centros de atención psiquiátrico-psicológica (Hospitales psiquiátricos, Centros y Hospitales de día, consultas de psiquiatría, centros de drogadicción, residencias psiquiátricas, etc.) en tanto que el 5% restante o está en consulta privada o en alguna escuela o centro social.

Ello no quita para que la lectura grupoanalítica quede limitada al ámbito psicoterapéutico. Se conocen iniciativas inspiradas en estos desarrollos que se aplican a ámbitos administrativos (Fernández, 2020, Gutiérrez, 2020), académicos, educativos, sociales y otros.

Visto desde esta perspectiva, es gratificante constatar que cuarenta y cinco años después, la simiente que tanto J. Campos como J. Guimón dejaron plantada, sigue dando sus frutos. En la inmensa mayoría de las regiones españolas hay desarrollos grupoanalíticos significativos.

El camino se dirige hacia una profundización conceptual y a una mayor difusión de las actividades asistenciales con orientación grupoanalítica que están realizando todos esos alumnos y los que puedan seguir viniendo. Así mismo, la creación de espacios de compartir experiencias como los que organizan tanto el IGA de la Fundación como la asociación (APAG) pueden facilitar la creación compartida de proyectos y desarrollos como compartir desarrollos conceptuales que nos permitan entender al homines aperti (Elias, 2010) de forma más completa.

Creo que tanto J. Campos como J. Guimón pueden darse por satisfechos.

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Notas

[1] Agradezco a P. Mir los comentarios que me ha ido haciendo y que han contribuido a que lo que digo se ajuste más a la realidad compartida por muchos.

[2] El fragmento entre paréntesis es mío

[3] Lo he considerado siempre mi patrón profesional. Siempre le agradeceré su apoyo ya que sin él no creo que hoy estuviera en el lugar que ocupo profesionalmente.

[4] El primer HD fue fundado por el Prof. E. Acosta en el Hospital de la Cruz Roja en Madrid. Este fue el segundo en un Hospital General.

[5] Fernando Arroyabe con quien tuve una buena amistad, me regaló en 1979 el texto de Kreeger, L (1975) que conservo con todo cariño. Ese texto me ha sido muy útil a lo largo de los años.

[6] No disponíamos de textos «grupoanalíticos», nos pasaron un librito (Spheres of Group Analysis, editado por T.E. Lear) cuyos artículos fueron traducidos por algunos de los alumnos.

[7] El London Institute of Group Analysis decidió delegar en J. Guimón la responsabilidad del curso. La decisión se tomó durante la reunión anual de la Sociedad de Group Analysis, en abril de 1982, y tanto el Curso Introductorio al Trabajo Grupal como los seminarios secuenciales fueron inicialmente certificados conjuntamente por el Institute of Group Analysis de Londres y el Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad del País Vasco.

[8] Tuve la oportunidad de ser testigo de la firma del acta fundacional en Heildeberg, a donde L. Ylla y yo acompañamos al Dr. Guimón

[9] Participé en la elección del nombre, siendo el único que abogaba por la de Asociación de psicoterapia grupoanalítica. Pero hubo mucha discusión y no se quería un nombre tan específico. Finalmente se optó por la de Psicoterapia Analítica Grupal —de reminiscencias junguianas—  que parecía más abierta a que pudieran participar profesionales de todas las orientaciones de inspiración psicoanalítica.

[10] Participé activamente con Anne-Lise en la organización de este curso. Fue una excelente experiencia.

[11] Creo que es obligado mencionar a B. Campos, la secretaria de la Fundación cuya dedicación completa a los proyectos de la misma es un sostén impagable a la formación de grupos.

[12] Es la única Universidad Española que la ofrece y creo que es el Máster de mayor duración y estabilidad de los que hay en España.

[13] Parafraseando la idea de García Badaracco de «Comunidad terapéutica psicoanalítica de estructura multifamiliar»

J.M. Sunyer
josemiguelsunyer@gmail.com