Del encuentro presencial al encuentro online. La experiencia de un grupo de formación

Mónica Ruiz y Luis Palacios

Presentación

Desde hace 10 años, dirigimos el programa de formación “Conducción de Grupos y Equipos” de orientación grupoanalítica en Santander (España). Se trata de un programa de 3 años que corresponden a 3 cursos académicos. Cada año se contrata de forma independiente. Por tanto, al final de cada año, pueden entrar y salir participantes. Las entidades organizadoras son Espacio de Grupo (Mónica es su directora) y Rivendel. Grupos y Organizaciones (Luis es uno de los directores).

El tamaño del grupo oscila entre 8 y 15 participantes. Las sesiones son los martes y tienen una frecuencia semanal. Durante cada curso, se repiten 10 ciclos de 4 sesiones con una misma secuencia: tres sesiones experienciales de 90 minutos y un seminario de 120 minutos. Las sesiones experienciales están dirigidas desde la coterapia por nosotros. Los seminarios son impartidos por diferentes docentes.

Con la llegada de la pandemia y el confinamiento, el curso pasado, nos planteamos transformar el tradicional grupo presencial en un grupo online.

Los conductores

La coterapia es un estilo de dirección muy eficaz, pero requiere un elevado esfuerzo por parte de los conductores para conseguir una relación basada en el respeto y la colaboración. Además de reunirnos los martes antes y después de las sesiones, nos reunimos una vez a la semana, los miércoles, durante aproximadamente hora y media (Ruiz y Palacios, 2019).

Especialmente en las reuniones de los miércoles, poco a poco fuimos concibiendo una estructura online para el grupo. No fue rápido, ni fácil. En nosotros estaba presente la habitual ambivalencia entre el deseo y el temor al cambio (Laplanche & Pontalis, 1996). Esta ambivalencia estaba presente en los dos, aunque cada uno de nosotros tendía a situarse en una de las dos posiciones.

Muchas de nuestras conversaciones del miércoles no tenían nada que ver, aparentemente, con la situación del grupo. Pero probablemente, de una forma inconsciente, nos ayudaron a elaborar nuestras emociones e integrar la ambivalencia.

Finalmente decidimos aplicar un modelo híbrido, más cercano al modelo online. Las sesiones semanales, experienciales y seminarios, serían online y se añadirían al modelo habitual dos jornadas presenciales de 8 horas cada una en sábado. Nosotros también tenemos formación en psicodrama y estaba previsto introducir técnicas activas en estas jornadas. El objetivo era mantener un espacio presencial donde se facilitase el encuentro emocional y la cohesión grupal.

Los alumnos

Las últimas sesiones del curso 2019-20 fueron online debido al confinamiento. Así que el anuncio de que el cuso siguiente sería principalmente online no resultó una gran sorpresa.

El número de alumnos que dejó el grupo al final del curso se mantuvo dentro de las cifras habituales. En cambio, el número de nuevos inscritos aumentó considerablemente. Este incremento se debió a que el formato online permitió la participación de alumnos de otras regiones de España y fuera de España.

El grupo ante el cambio

Al empezar el curso 2020-21 nos volvimos a encontrar delante de una pantalla.  Con la conciencia de que no se trataba de una situación provisional sino definitiva. Los formadores y los alumnos compartían una sensación de estar “empezando”.

¿Dónde quedan aquellas interpretaciones acerca de quien se sienta cerca, o lejos, de quién? ¿A quién está mirando el que habla? ¿Es invasivo entrar en la casa de los participantes a través de su ordenador? ¿Cómo se interpretan los problemas de conexión? ¿Cómo se protege el espacio del grupo de la aparición de un desconocido en la pantalla de algún participante?…  Y especialmente, ¿Qué significa emocionalmente para el grupo verse a través de una pantalla? (Ver revisión sobre grupos online en Weinberg, 2020)

Al principio, todos estos cambios tienden a vivirse de una forma muy amenazante. Son frecuentes las intervenciones desde la nostalgia y la tristeza asociada a la pérdida del modelo anterior. También se reconocen ventajas, como la mayor riqueza del grupo asociada a su “nueva” heterogeneidad o el ahorro de tiempo y dinero al no ser necesario el desplazamiento.

Sin embargo, con el paso del tiempo, comprobamos que los aspectos básicos de la dinámica de grupo se mantenían en este modelo y se podía trabajar de una forma eficaz y fructífera.

Resultaban curioso ver como los alumnos de primer año atribuían casi cualquier aspecto de la dinámica grupal, como los silencios, al formato online. A veces, los alumnos “veteranos” no cuestionaban estas afirmaciones a pesar de tener la experiencia de años anteriores, en los que con un formato presencial se hacían críticas similares. Interpretamos este silencio como una expresión del enfado asociada al cambio de modelo.

En este clima, las sesiones presenciales despertaron unas expectativas muy elevadas. Por una parte, por ser presenciales. Por otra parte, por incluir técnicas activas. En cierto modo, se generó la fantasía de que en las sesiones experienciales se iban a solucionar todos los problemas del grupo. En este momento, la ineficacia del estilo de dirección de los conductores complementada por la dificultad para intervenir de forma activa del resto del grupo era un tema recurrente. Esta posición recuerda el supuesto básico de emparejamiento descrito por Bion (1980).

La primera sesión presencial no se pudo celebrar debido a que se mantuvieron las restricciones de movilidad. En su lugar se realizó una sesión online de 4 horas con técnicas activas. El grupo apreció el esfuerzo de adaptación y el interés de la sesión. Pero, la falta de contacto personal nos dejó una sensación agridulce.

Lógicamente, esta situación generó un clima de frustración en el grupo. Su elaboración, nos puso en contacto con otras frustraciones que estamos viviendo en nuestra vida personal y profesional. Muchas de ellas asociadas a la pandemia que estamos padeciendo. Otras, relacionadas con otros conflictos que están en nuestra historia y no tienen nada que ver con la pandemia.

El conflicto vivido en el grupo facilitó la aparición de un subgrupo que mostró su enfado y cuestionó el estilo de liderazgo. En ocasiones mostraron su agresividad hacia la parte del grupo que hablaba con menos frecuencia. Paralelamente, prácticamente no hubo ausencias y los retrasos fueron mínimos. Probablemente, éste segundo factor sea el reflejo de la esperanza del grupo en poder resolver constructivamente el conflicto. Una vez más, se observó un reflejo de la ambivalencia grupal. En diferentes momentos, se podrían reconocer en el grupo las posiciones esquizoparanoide y depresiva descritas por Melanie Klein (Ver revisión en: Segal, 1964).

La necesidad de poner ciertos límites que mantuviese al grupo en un espacio de seguridad y respeto, puso a los conductores en contacto con un cambio en la distribución de poder en el grupo. En el modelo online, tenemos menos poder que en el presencial. Echábamos en falta la influencia que en un momento dado podía tener un gesto o nuestra mirada.

Esta situación nos llevó a replantearnos algunos aspectos de nuestra forma de conducir el grupo. Por una parte, vimos la conveniencia de que los dos conductores hiciéramos más intervenciones en la misma dirección (anteriormente nos permitíamos una mayor autonomía). Por otra parte, adoptamos un estilo de intervenciones más interpretativas y generales (anteriormente podíamos hacer algunas intervenciones más concretas y dirigidas a algún miembro del grupo).

El resultado de nuestro cambio de actitud fue muy satisfactorio. El grupo se resituó, el pulso de poder se suavizó y se recuperó el clima de respeto entre los miembros del grupo. Entendimos humildemente que el mérito de esta reorganización descansaba en todo el grupo. Seguramente, en un grupo con menor madurez emocional, el resultado habría sido diferente.

Evidentemente, la riqueza de la dinámica de un grupo es tan grande que no se puede abarcar en un artículo. Sin embargo, esperamos que estas pinceladas puedan resultar representativas del proceso de cambio que vivó y está viviendo este grupo. Tenemos la sensación de que este proceso está resultando difícil, pero también de que todos estamos aprendiendo mucho en él. Finalmente, la formación es el principal objetivo del grupo.

Desde el pasado hacia el futuro

A veces el pasado contribuye a iluminar el futuro. Este grupo ya vivió una revolución hace 5 años cuando Mónica se incorporó como coterapeuta a la conducción del grupo. Anteriormente el grupo tenía a Luis como único conductor. Su llegada fue muy removedora.  El grupo se alarmó, retorció, terminó reconociendo la riqueza que aportaba Mónica y creció a través de este proceso. Es interesante ver como un grupo adquiere una creciente madurez emocional a pesar de que sus miembros se van renovando. Confiamos en que los recursos y capacidades adquiridas por el grupo a través de su historia, le permitirán incorporar este cambio de modelo y crecer con él.

Los conductores estamos pensando que hacer el curso que viene con las sesiones presenciales. Intentar mantenerlas con el riesgo de que finalmente haya que convertirlas online. Reducirlas a una sesión en el verano para intentar asegurar que se pueda realizar. Simplemente eliminarlas. Seguramente, a través de estas consideraciones, continuaremos resolviendo nuestras propias ambivalencias y, de alguna forma, transmitiremos nuestro proceso de elaboración al resto del grupo.

El desarrollo de este grupo se puede considerar un ejemplo de las dinámicas relacionales asociadas a los procesos de cambio. Sin embargo, la situación actual es diferente al ejemplo de la incorporación de un modelo de codirección. La causa del cambio no proviene del interior del grupo, sino que se encuentra fuera de él, en su contexto social.

Nuestra sociedad está experimentando un cambio que podría ser considerado una revolución. El COVID y otras epidemias que podamos sufrir en el futuro, no sólo es un problema sanitario. La propia enfermedad y las medidas de prevención están transformando nuestra sociedad. Posiblemente, se está acelerando un proceso de cambio que ya estaba en marcha asociado, entre otras cosas, al avance y expansión de las nuevas tecnologías. Particularmente las relacionadas con la comunicación (mundo online, robótica, redes sociales, móviles…).

En esta nueva etapa resulta posible mantener un elevado número de relaciones y estar en contacto con nuestro entorno social prácticamente de forma permanente e instantánea. Como contrapartida, las relaciones tienden a perder cierta calidez, son menos emocionales y más racionales. Quizás menos comprometidas e íntimas.

Las personas que tenemos cierta edad volvemos a sentir esa nostalgia asociada al mundo que se va. El futuro es incierto. Pero debemos prepararnos para el mundo que viene, o ya está aquí, y evitar quedar secuestrados en el pasado. En este sentido, la transformación de algunos grupos experienciales de formación en grupos online puede considerarse parte de un proceso natural enmarcado en el actual contexto social.

Referencias

Bion, W.R. (1980). “Experiencias en Grupos”. Ed. Paidós.

Laplanche, J. & Pontalis, J.B. (1996). “Diccionario de Psicoanálisis”. Ed. Paidós.

Ruiz, M y Palacios, L. (2019). “La coterapia, el contigo en el grupo”. Norte de Salud Mental. Volumen XVI. 60:13-20.

Segal, H. (1964). “Introducción a la obra de Melanie Klein”. Ed. Paidós.

Weinberg, H. (2020). “From the Circle to Screen”. GASi´s Webinar.

www. groupanalyticsociety.co.uk/webinar-conducting-group-online/

Mónica Ruiz
Psicóloga, Especialista en Psicología Clínica. Psicoterapeuta, Grupoanalista,  Psicodramatista.  Miembro de la Asociación Española de Neuropsicología (AEN). Vicepresidenta de la Asociación Española de Psicodrama (AEP) 2015-2017. Ejerce la psicoterapia en consulta privada y en colaboración con instituciones. públicas y privadas.
monica.rgd@cop.es

Luis Palacios
Psiquiatra- Psicoterapeuta. Grupoanalista y Psicodramatista. Ha sido Presidente de la Asociación Española de Psicodrama y de la Sociedad Española de Psicoterapia y Técnicas de Grupo. Miembro de la GASi y la IAGP. Colaborador de la Universidad Nacional Española a Distancia (UNED) y del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS).
lpalacios@rivendelsl.com